En la anterior entrada del blog hablaba del secuestro del DNS de Google en la dirección IP 8.8.8.8, y en como ese secuestro lo que hacía era devolver una dirección equivocada a las peticiones de resolución de URL. Esa dirección equivocada pudiera haber sido un sitio con malware dispuesto a infectar cualquier equipo cuyo navegador abriera la página (via drive-by download), o un sitio con contenido inadecuado para nuestros niños.