Alias Juan Garrido, quien ya durante el intermedio anterior se encargó de ir preparando el escenario: “Yo a tí te conozco, te he visto antes” me soltó a bocajarro y sin opción de respuesta: la boca llena de concha de chocolate; sólo pude abrir mucho los ojos y tragar a duras penas, mientras Iván y Mª Ángeles me miraban sorprendidos… ¡Qué no, que yo no te conozco! Y me quedé con la duda de quién sería el susodicho hasta que le ví ahí arriba subido: ya no me cabía la más mínima duda, ahora estaba acoj… ¡miedo escénico en el asistente! el mundo al revés.
Pero duró poco, ya que según comenzó a contarnos cositas sobre la importancia que nuestra identidad digital tiene en el mundo real empezamos a quedarnos abstraídos, mitad por el tema mitad por la forma -el gracejo- en que exponía.
¿Y que para qué sirve la identidad digital? Pues para casi nada… “Simplemente” para identificarnos, autenticarnos y autorizarnos en todo tipo de servicios. Como para no cuidarla. Y ¿cuántas tenemos? Porque identidad física tenemos sólo una, que acreditamos con DNI o Pasaporte (y ahora también con el permiso de conducción), pero digitales… ¡un ciento!: cuentas de correo electrónico, perfiles en redes sociales, dispositivos electrónicos (IoT)...